sábado, 6 de marzo de 2010

¡Vuela más alto que tu!

A veces pensamos que la vida es dura con nosotros, solo porque los obstáculos que encontramos en el camino son más fuertes o más grandes.
Comenzamos a bajar la guardia y todo lo que pensamos que puede alegrarnos desaparece, siempre hay que mirar mucho más allá de lo que nuestros ojos alcanzan a ver.
Por más que el cielo se nuble, nunca existirá una tormenta tan fuerte como para acabar con las ganas de seguir adelante. La vida fue el regalo más precioso que pudo darnos Dios, así como la belleza que se encuentra a nuestro alrededor.
Siempre que te sientas triste, olvidado y que te encuentres en silencio pensando en alguien recuerda que en algún rincón del mundo hay alguien que en silencio está pensando en ti.
Da el regalo más hermoso y el que te hará sentir mejor: sonríele a la vida.
Si crees que los problemas te agobian, regálale una sonrisa a la vida y a ti que la mereces, regálale tu amor, a quien lo merezca en realidad, pero sobre todo, amate tu como a nadie más.
Si pierdes la luz que vive en ti, desahoga lo que llevas dentro, porque es difícil luchar cuando lo que quieres es más fuerte de lo que temes, y cuando las ganas de llorar te llenen por dentro.
Piensa que eres especial, recuerda que nadie ni nada podrá acabar con esa paz que llevas en tu interior, con esas ganas de salir adelante y subir esa montaña, porque cuando estés atrás ganarás más valor y te impulsará hacia adelante, recuerda ámate y vive todos los días como el último y el primero, regala un abrazo a quien te acompañe y te sentirás feliz, recuerda sube la montaña. De cualquier forma por esa montaña ella es tu vida…

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