lunes, 2 de mayo de 2016

Ella y yo no éramos nada...

Ella y yo no éramos nada parecidos, en nada. Ella era de tiernos, yo de mandar todos al carajo. Ella era un ángel y yo el demonio que la sonsacó. Ella mataba con su sonrisa y yo con mi silencio. Ella era la claridad y éste Diablo la oscuridad, aunque me aterrorizaba. Lo siento mi amor pero estás segura de tu elección? Su piel era muy blanca y limpia, quien escribe por lo contrario tenía heridas que quizás no se notaban, pero ahí estaban, recordandome lo que un día fui, por lo que un día viví. La forma de caminar no coincidía, mucho menos la estatura. Nunca pensábamos igual, nuestras ideas eran diferentes, ella se protegía, yo daba de frente. Ella segura de lo que es, yo con mis  precauciones. Le dibujaba largos escritos de amor. Nada  en común o casi nada, algunas músicas o el helado, las estrellas, la luna o el amor. Aunque nuestras manos parecían hechas como piezas exactas, encajaba la una con la otra. Ella era como blanco, yo negro, ella el papel yo la tinta. Y lo más importante... Aquí estaba este diablo para ella y ella como ángel para mi...


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