miércoles, 20 de enero de 2010

SEPARACION

Tenés razón, chirusa, yo compriendo que no podés seguir viviendo asina. Andá nomás ande otro amor más moso te oferta el camuatí de sus caricias. Aquí, a mi lao, la yama de tus ojos s'está gastando al ñudo, entristecida, y apretao en el nido de tu boca se va'entumir el pájaro'e la risa. No hacemos güena junta, no podemos seguir cinchando en vaca de la vida. Los casales precisan ser parejos pa que dure'l amor cuando se anidan. Y el que formamos vos y yo es distinto. Yo soy afeto a la melancolía, amigo d'emponcharme'n el silencio pa rondar amarguras escondidas... Y vos, china, sos tuito lo contrario: pa vos la vida es novedosa y linda; tenés por corasón una calandria que sólo sabe'l canto'e l'alegría. ¡Son tan desencontradas nuestras almas!... La tuya es flor: precisa sol y avispas; la mía es bicho'e lus: de día se apaga; sólo de noche priende su estreyita. Jué chambón el destino al apariarnos pa tranquiar en coyera por la vida. No bastaba mi amor cansao y viejo pa tu ilusión ricién amanecida. ¿A qué porfiar? Conviene más abrirnos. Mi cerrasón es triste y aburrida, y con el riego escaso'e mi ternura se va'murchar tu mocedá florida. Andá nomás ande otro amor te yama. No hacen liga tu sol y mi niblina. Dejá este rancho ande hasta la guitarra se ha contagiao de mi melancolía... Andá sin miedo y sin remordimiento. Yo no viá'certe ni un reproche, china. Si ninguno'e los dos tiene la culpa, ¿pa qué agriar de rencor la despedida?
Serafín J. García

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